Con el Audi AI Traffic jam pilot activado, el conductor puede levantar el pie del acelerador y retirar la manos del volante, pero debe permanecer alerta y ser capaz de retomar la conducción cuando el sistema lo requiera. No es necesario que vigile el auto de forma continua, y puede centrarse en otra actividad de las que ofrece el sistema de infotainment del auto, en función de la situación legal en cada país.

Una innovadora tecnología crea Audi para su vehículo de producción A8, el Audi AI Traffic jam pilot, que es un asistente que posibilita la conducción pilotada de nivel 3. Esto significa que es capaz de tomar el control de la conducción en determinadas situaciones, es decir que se hará cargo totalmente del acelerador, la dirección y el freno (siempre y cuando la velocidad no exceda los 60 km/h). No obstante, el conductor deberá permanecer atento sabiendo que tendrá que retomar el control cuando el sistema lo requiera o le avise a causa de que el tráfico empieza a despejarse, se superen los 60 km/h o perciba que éste se queda dormido. Si se ignoran los múltiples avisos, el vehículo realizará una parada de emergencia y se detendrá en el carril con los warning encendidos.

Para conseguir esto el nuevo modelo alemán calcula una imagen precisa del entorno realizando una fusión de todos los datos recogidos por la batería de sensores y que son enviados al controlador de asistencia a la conducción zFAS. Cuenta con 12 sensores de ultrasonidos, 4 cámaras de visión periférica, 1 cámara de vídeo 3D adicional en el borde superior del parabrisas, 4 radares de medio alcance, uno en cada esquina del vehículo, 1 radar de largo alcance y 1 cámara infrarroja en el frontal, todos sistemas a los que se le sume el escáner láser.

El sistema de radar convencional se encarga de escanear lo que sucede por delante del vehículo, la cámara de video 3D reconoce las marcas viales, peatones y el resto de vehículos en la vía. El apartado que cobra mayor importancia es que los diferentes sensores sean capaces de validar los datos mediante comparación, los especificaciones en términos de alcance y velocidad de registro deben ser complementarias. Aquí es dónde el escáner láser supone un importante avance en la mejora del reconocimiento de objetos como en la redundancia de los datos recogidos.

El escáner láser sólo es capaz de alcanzar 100 metros, pocos frente a los 250 del radar de larga distancia, pero es capaz de multiplicar por cuatro el campo de visión del radar frontal cubriendo un ángulo de 145 grados. Como consecuencia el vehículo es capaz de percibir mejor su entorno y medir con mayor eficacia las distancias. Se instala tras la parrilla singleframe, sólo necesita el espacio aproximado de un puño para ser instalado, cuenta con un espejo rotatorio en su interior y sólo añade 500 gramos a la compleja instalación. El escáner funciona emitiendo pulsos de luz de cuatro nanosegundos en planos verticales.

El espejo instalado se encarga de su distribución y envío a una distancia superior a los 80 metros. La longitud de onda de estos destellos está en el infrarrojo cercano por lo que son invisibles e inocuos para el ser humano. Los pulsos luminosos se reflejan y rebotan en los objetos que están por delante del vehículo regresando al escáner láser en apenas 0,7 microsegundos, aquí se detectan mediante fotodiodos que lo convierten en información digital creando una imagen detallada del entorno. Este escáner también funciona en la oscuridad, convirtiéndose en el complemento perfecto para la cámara frontal. “En términos sencillos, el escáner láser como un dedo luminoso que escanea el entorno y es capaz de crear una imagen espacial del mismo de forma inmediata”, explica Hans-Martin Kroll, ingeniero de Audi que trabaja en el desarrollo de los diferentes sensores para los sistemas de asistencia a la conducción.

En marcha funciona de forma suave y natural, hasta el punto de olvidar por completo que hemos delegado el control a una máquina. Responde con prontitud cuando un auto se cruza, tal vez la situación más habitual, pero también es capaz de mantener una distancia de seguridad suficiente como para prevenir frenazos constantes. Todos los sensores del vehículo analizan en tiempo real el entorno y cuando determinan que no pueden seguir asistiendo la conducción primero avisan al usuario.

En primer lugar se avisa acústicamente y con señales en rojo en el cuadro. El conductor tiene unos 10 segundos para responder y retomar el control. De no hacerlo la advertencia sonora es más aguda, se avisa por texto al conductor y se reduce el volumen del equipo multimedia. El cinturón se tensa tres veces para “despertarlo” y se ralentiza la marcha sensiblemente.

Si el conductor no ha reaccionado a esta segunda fase, el sistema determina que hay una situación crítica en el habitáculo. Es entonces cuando el auto reduce su velocidad hasta detenerse, activar las luces de freno y desbloquear sus puertas. Una llamada a los servicios de emergencia se efectúa si fuera necesario. Los anteriores pasos ocurren con rapidez.

Hay 6 niveles de automatización:

Nivel 0: No hay automatización de ningún tipo. El conductor es siempre responsable de absolutamente todos los controles del vehículo.
Nivel 1: Existen asistentes a la conducción. El vehículo es capaz de asumir ciertas funciones de forma continuada, pero el conductor debe mantener el control en todo momento. Un control de velocidad de crucero adaptativo es un buen ejemplo. Es un nivel actualmente estandarizado.
Nivel 2: La automatización es parcial. Los asistentes a la conducción puede asumir el rol tanto longitudinalmente como lateralmente, delegando al sistema buena parte de la tarea. Sin embargo, el conductor debe estar todavía pendiente en todo momento de la conducción. Un asistente de conducción en atascos es una buena muestra.
Nivel 3: La automatización pasa a ser condicionada. Ahora el conductor puede delegar por completo la conducción al sistema, desatendiendo su tarea. Esto solo ocurre en determinadas ocasiones y bajo estrictas condiciones. El AI traffic jam pilot se introduce en este apartado.
Nivel 4: La automatización completa se limita a determinadas áreas. En este caso el coche puede asumir ya por completo la tarea de conducir, de forma avanzada. Sin embargo, solo algunas áreas reservadas serán aptas para su utilización, por ejemplo autovías o centros de grandes ciudades.
Nivel 5: El último nivel determina que el conductor delega desde el primer momento y hasta el último la tarea de conducir al vehículo. No hay intervención humana.

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