Corredor versátil, ingeniero y constructor de autos de competencia. Un hombre triunfador que sentó las bases de uno de los equipos más importantes de la historia de la Fórmula 1.

Bruce McLaren nació en Auckland, en Nueva Zelanda, el 30 de agosto de 1937. Desde niño se interesó por el mundo del motor; lo cual heredó de su padre a quien siempre admiró y cada vez que podía consultaba. A los 10 años sufrió una deformación en las caderas. Tras una intervención quirúrgica, se recuperó dos años después, quedando con leves secuelas que posteriormente superó totalmente.

Fue un niño inquieto que siempre estaba arreglando su primer bólido: un triciclo. Según cuentan, nunca lo vieron doblar por los callejones del lugar con las tres ruedas apoyadas en el piso. Por haber sido tan enfermizo aprendió a disfrutar la vida al máximo y tras haber completado sus estudios, ingresó al Seddon Technical Memorial College, donde comenzó su amor por el diseño de los autos de competición, en un curso de ingeniería.

A los 15 años, sus deseos de ser piloto de autos, lo llevaron a competir en una carrera local. Participó con Austin Ulster, un auto ofrecido por sus padres, Les y Ruth. Pocos años después se ganó la beca “Driver to Europa” concedida por la New Zeland International Grand Prix Asociation’s y viajó a Gran Bretaña con su amigo Colin Beanland, quien fue su mecánico.

Con apenas 20 años, Bruce se relacionó con el corredor de autos Jack Bradham y los hermanos John y Charles Cooper, dueños de la Cooper Cars, tres de las personas que decidieron el rumbo de su vida. En 1959, se graduó de ingeniero de la Seddon Technical Memorial Collage y junto Bradham se dedicó a desarrollar vehículos de carreras. En esa época la filosofía de la Fórmula Uno comenzaba a cambiar, las carreras no sólo se ganaban con mucha potencia y valiente conducción, sino con inteligencia y hábiles estrategias.

A los 22 años se convirtió en el ganador más joven de la F1, firmó contrato con el equipo Cooper y obtuvo el triunfo en el Gran Premio de Estados Unidos, disputado en Sebring en 1959. En 1960 ganó el Gran Premio de la Republica Argentina y al fin del mismo, logró el título de subcampeón del mundo. McLaren no sólo corrió con los monoplazas de la Fórmula Uno. Junto a su compatriota Chris Amon ganan las “24 Horas de Le Mans” en 1966 y al año siguiente triunfó en las “12 Horas de Sebring” con el ítalo-americano Mario Andretti como compañero de equipo.

En la Tasman Series (carreras realizadas en Nueva Zelanda y Australia), se tituló Campeón en 1964. Permaneció en Cooper hasta 1965 y en el 66, fundó la McLaren Racing L.T.D. con Teddy Mayer y Tyler Alexander. Sus ideas se plasmaron en el modelo M2B, que debutó en el Gran Premio de Mónaco de ese año. En 1968 Bruce McLaren ganó el Gran Premio de Bélgica, en el mítico circuito de Spa-Francorchamps, con su propio auto.

Participó con sus autos en la Serie Can-Am en los circuitos norteamericanos y canadienses. Se proclamó Campeón en los años 1967 y 1969. Su compañero de equipo, Denny Hulme, también triunfó en 1968 y 1970. Mientras consolidaba su empresa, se dedicó a diseñar y probar sus autos, expresando: “Ya no tengo tiempo para competir. Es tiempo de darle paso a los más jóvenes que también quieren ganar”.

En 1970, comenzó a preparar uno de sus autos para las “500 Millas de Indianápolis”. El día 2 de junio, murió tras impactar su McLaren-Chevrolet M6GT, mientras realizaba un test en el circuito de Goodwood. El auto se salió de la pista tras desprendérsele una pieza. Pero la muerte de Bruce no acabó con el equipo McLaren. Su nombre se sigue recordando en el equipo de F1 que fundó, el cual hoy en día es uno de los que más victorias ha conseguido en la máxima competencia del automovilismo (19 campeonatos del mundo, detrás de Ferrari). Su viuda siguió en el mundo de la competición hasta que en 1971 el norteamericano Peter Revson ganó con un McLaren el Campeonato Can-Am.

Bruce McLaren, el versátil y triunfador ingeniero-constructor de autos, participó en 104 carreras en 12 años (1958-1970), obtuvo 4 victorias, 27 podios y 3 vueltas más rápidas en la Fórmula Uno. Ganó en Le Mans y Sebring, dos Campeonatos Can-Am y uno en la Tasman Series, pero más allá de su score como piloto, su gran mérito fue el legado que dejó a su equipo. Su filosofía de trabajo como empresario de la F1 y su importante aporte al desarrollo del automovilismo mundial con los prototipos que construyó, que siguen vigentes 50 años después de la fundación de McLaren Racing.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here