Realidad cotidiana

La industria automotriz ha implantado esta tecnología por cables, porque es un paso fundamental para la llegada de la conducción autónoma, algo que es ya una realidad imparable.

La tecnología “By Wire” es la última expresión de la electrónica aplicada al vehículo. Cada vez tendemos más a conducir ordenadores sobre ruedas. Desde la irrupción de la electrónica en los autos, los avances tecnológicos han ido transformando los vehículos a unos niveles que hace tan sólo unos años se nos hacían imposibles.

Quizá es en el aspecto de la seguridad donde la electrónica ha dado un mayor salto, con dispositivos que a nuestros ancestros les habrían parecido de ciencia ficción. Vehículos que frenan solos, derrapes cortados de raíz, cinturones que se tensan, bolsas que se llenan de aire, incluso cinturones que llevan un airbag dentro.

En ese sentido, la electrónica representa un antes y un después en la historia de la Seguridad Vial. Al principio, todo era mecánico: dirección, frenos, cambio de marchas, etc. Pero gracias al avance tecnológico, la gestión electrónica y los motorcillos eléctricos han ido haciendo una silenciosa transición.

En la actualidad, ya hay varios autos en el mercado que usan tecnologías de este tipo. Los pedales de acelerador no tienen un cable mecánico hasta el motor, sino uno que transmite impulsos eléctricos procesados por una centralita. No es una conexión mecánica. El Toyota Prius tiene frenado regenerativo, acelerador y cambio por cable. Además, los vehículos híbridos y eléctricos tienen frenado por cable, el conductor al pisar levemente el freno ordena al motor eléctrico hacer oposición al movimiento para recargar las baterías. Cuando se pisa más el pedal es cuando funcionan los frenos hidráulicos de toda la vida.

Inclusive muchos cambios automáticos modernos ya no tienen conexión física entre las palancas selectoras (o botones) y la caja de cambios. Son señales eléctricas lo que une ambos componentes. Las ventajas, desde el punto de vista del manejo del vehículo, son claras: al dar un control total a la electrónica, se gana en suavidad y precisión, además de que se puede remodelar la configuración del sistema con un simple click. Además, al hacer la conexión eléctrica y no depender de un enlace como la columna, se libera espacio, por lo que se puede remodelar el interior del motor.

El Renault Twingo de primera generación tuvo un cambio semiautomático con embrague pilotado, y no fue el primero. El Lexus LFA tiene un sistema de frenado por cable. El Infiniti Q50 tiene una dirección asistida adaptativa opcional, también sin cable, aunque permanece la unión mecánica redundante por temas de normativas de seguridad. Empresas de componentes como Bosch y Continental trabajan en pedales de embrague y freno por cable. Además de cumplir con sus funciones de siempre, proporcionan una ventaja, y es que la electrónica puede intervenir si el conductor no lo hace.

El mítico calado de motor de los conductores noveles o torpes se evita desembragando automáticamente. En caso de colisión inminente, si no se pisa el pedal del freno, el auto puede frenar automáticamente y evitar la colisión o reducir sus consecuencias. Se pueden evitar salidas de carril en caso de la dirección, etc.

Audi tiene una amplia experiencia en la aplicación de esta tecnología en los mandos de las cajas de cambio automáticas. El A2 1.2 TDI incorporaba una caja de cambios automatizada shift by wire, cuya unidad hidráulica recibía órdenes por vía eléctrica. Algo similar podría decirse del R tronic del Audi R8 y del tiptronic de ocho velocidades, a bordo del buque insignia, el A8. Las cajas de cambio by wire ofrecen una excelente base para tecnologías de asistencia futuras, como el proceso de estacionamiento automatizado y la conducción con piloto automático. El último proyecto es un prototipo basado en el R8 e-tron, en el que la dirección y los frenos también funcionan de forma eléctrica. Eso ya se utiliza en suspensiones adaptativas, el conductor puede elegir un comportamiento más deportivo, o ir más aislado con una suspensión menos transmisora.

A nivel de ingeniería, la utilización de estas tecnologías tiene una ventaja fundamental: se reduce el peso, y se logra una reducción de consumo. En un auto de combustión interna toda la energía sale del mismo sitio, el depósito. En otras palabras, sobra la bomba de vacío, el servofreno hidráulico, la columna de la dirección, la palanca del freno de mano, etc. La idea es que el auto se comporte igual que si hubiese conexiones mecánicas, pero sin que se perciba. Se puede imitar esa respuesta como ya habrán comprobado algunos en las consolas (tecnología force feedback).

Estos cambios irán siendo aceptados paulatinamente por la mayoría, como ocurrió con la llegada del ABS, de los cierres centralizados, de la inyección electrónica, del control de estabilidad y otras tantas tecnologías que ya se usan de forma masiva, tras comprobar su utilidad.

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