Lo mejor de las tecnologías ContiSense y ContiAdapt podían combinarse creando un único neumático capaz de ajustar la presión y activar la zona de la banda de rodadura adecuada para adoptar la mejor huella y agarre, de acuerdo al estado de la carretera, incluso en situaciones extremas (seca, húmeda o con baja adherencia).

Continental, empresa alemana dedicada a la fabricación e innovación de tecnología para sus neumáticos, siempre creyendo en el desarrollo y futuro próspero para la industria automotriz, presenta dos novedosas ideas creadas para la conducción eléctrica y autónoma. Con ellas quiere dar un paso adelante en lo que a circulación se refiere.

Se trata de dos grandiosos sistemas denominados ContiSense y ContiAdapt, que fueron pensados para mejorar la seguridad del tráfico, previendo las fallas que puedan producirse en las ruedas antes de que deriven en un accidente y adaptando las características del neumático para mejorar el agarre y modificando por sí mismo, la anchura de la llanta.

Ambos sistemas derivaron la creación de dos nuevos neumáticos capaces de transferir información a través de su carcasa exterior y utilizando compuestos de caucho conductivos. El primero compuesto de múltiples sensores instalados en su interior y conectados a través de la propia goma, se denomina Contisense y es capaz de generar la información que se recibe a través de un receptor instalado en el vehículo y que proporciona al conductor además de información sobre la presión de las ruedas, también la profundidad y temperatura de la banda de rodadura.

Esto se debe a que el software desarrollado por Continental para lograr tal objetivo es capaz de analizar esta información y generar avisos si los valores se disparan o caen, además de poder reconocer la penetración de un objeto extraño en la estructura lanzando una alerta de forma inmediata. Al mismo tiempo, la información recogida también se puede utilizar en la dirección inversa, reconociendo el estado de la carretera, la presencia de agua o nieve y transmitir la información al vehículo para que pueda cambiar de forma inteligente el modo de conducción, si la situación lo amerita.

Por otro lado, los ingenieros de Continental desarrollaron microcompresores que se pueden instalar también en el interior del neumático con los que en función de las circunstancias, puedan variar la presión del aire alojado en su interior. Esto gracias a la tecnología denominada ContiAdapt, que adicionalmente a la antes mencionada, puede variar la anchura de la llanta para modificar la huella de contacto en función de cuatro ajustes preestablecidos: suelo húmedo, zonas irregulares, terreno resbaladizo o normal.

Esta tecnología pensada para mejorar la eficiencia de la conducción, es capaz de configurar una llanta estrecha y

mucha presión en el interior de los neumáticos para maximizar los kilómetros recorridos con un depósito o con una recarga en entornos favorables. Si el terreno se pone difícil y el asfalto es deslizante, una huella ancha y una presión baja favorecen el agarre, pudiendo incluso bajar hasta 1 bar de presión para situaciones concretas.

Al variar la presión y la anchura, la forma de la carcasa varía, desarrollando a tal efecto un neumático con tres bandas de rodadura diferentes para incrementar la seguridad en situaciones húmedas, resbaladizas o secas.

ContiSense y ContiAdapt se unen en un único concepto de neumático que permite aprovechar los beneficios de ambos sistemas. El diseño del neumático cuenta con tres diferentes zonas de rodadura para conducir sobre superficies húmedas, resbaladizas o secas. Dependiendo de la presión de los neumáticos y de la anchura de la llanta y se activan diferentes zonas de la banda de rodadura para adoptar la “huella” requerida en cada caso. De esta manera, las características del neumático se adaptan a las condiciones de la carretera o preferencias del conductor.

Continental considera que estos conceptos de tecnología de neumáticos pueden proveer soluciones para la movilidad del futuro, ya que están desarrollados para satisfacer las necesidades de conducción automatizada, segura, confortable, además de la electrificación. La baja resistencia a la rodadura, por ejemplo, hace posible que los vehículos eléctricos cubran mayores distancias con una sola carga. Al mismo tiempo, los neumáticos se pueden adaptar a las preferencias personales del conductor o a los cambios climatológicos repentinos.

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