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Cuando el cielo empieza a nublarse, los servicios de emergencias se preparan porque saben que les espera un arduo trabajo: los accidentes se triplican con respecto a un día normal, decide a muchos aspectos, como que los sistemas de desagües no funcionan adecuadamente y los autos se quedan porque se les moja el sistema eléctrico u otras fallas y pareciera que la gente no sabe conducir con mal tiempo. Eso es normal. No sólo se debe extremar la precaución cuando caiga un gran diluvio.
No olvide que, cuando empieza a llover, se produce un momento delicado en carretera: las primeras gotas, mezcladas con el polvo y la grasa de la carretera, convertirán el asfalto en una superficie deslizante. Tan pronto como empiecen a caer las primeras gotas, e incluso antes, cuando se nubla el cielo, ya hay que adoptar una predisposición a conducir con más cuidado. No sólo hay que tener cuidado con nuestras propias acciones, sino con las de los demás. Estar pendientes del tráfico y el entorno es importante.
Si hace mal tiempo, deben encenderse siempre las luces para ser vistos con antelación por los demás. Los días de lluvia, como puede apreciarse en la imagen, se produce un reflejo del haz de las luces sobre el asfalto, facilitando aún más la visión de otros vehículos. De ahí que sea tan importante, pero no todos los conductores son conscientes de ello.
Los poseedores de modelos con luces automáticas deben poner las luces de cruce manualmente, no siempre el sensor cree “conveniente” encender el alumbrado de cruce aunque estén los limpiaparabrisas en movimiento.
Si las condiciones visuales son bajas: lluvia intensa, niebla, etc, además hay que encender el alumbrado antiniebla, delantero y trasero, en función de las circunstancias, ya que se pagan los faros antiniebla como parte del equipamiento. Con las primeras gotas hay que ponerse en guardia, porque la mezcla del agua con las impurezas de la carretera: tierra, restos de neumático, etc, forman un “barrillo” que disminuye la adherencia.
La velocidad hay que adecuarla a las circunstancias. Naturalmente, hay que respetar los límites, e incluso, conducir un 10% más despacio o 10 Kph menos de lo que autorizan las señales. Una zona limitada a 90 es muy recomendable recorrerla a 80 Kph. No hay que olvidar que a más velocidad, más incide la lluvia sobre el parabrisas y por tanto, peor visibilidad. Si vamos a trabajar o a cualquier compromiso, bastará con salir 5-10 minutos antes para compensar la diferencia de tiempo, y quizás, hasta nos sobre.
La distancia de seguridad respecto al vehículo anterior debería ser por lo menos el doble de lo que iríamos separados en condiciones normales, mucha gente no entiende que su carro no frena totalmente en 5 metros. La capacidad de frenada de un auto con ABS sobre mojado es muy diferente respecto a la carretera seca. Eso si las ruedas están en perfectas condiciones, en mal estado, la distancia aumenta varios metros, y la posibilidad de perder el control en un frenazo, también. Hay que tener cuidado si queremos adelantarnos a otro auto, aún si tuviéramos “vía libre” en sentido contrario, pero ¿y si nos cruzamos con un conductor despistado y sin luces? Es mejor evitar accidentes.