Mazda G-Vectoring Control Manejo divertido en las curvas

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El sistema entra en funcionamiento cuando el conductor gira y acelera al mismo tiempo y la premisa es que en condiciones sobre el límite de adherencia de un auto, cuando está a punto de subvirar, el algoritmo central reduce la entrega de torsión del motor y redistribuye los pesos en el auto ayudando a mantener el centro de gravedad y proveyendo de agarre a las ruedas que más lo necesitan.

  El G-vectoring Control de Mazda es un sistema que mejora el comportamiento dinámico del auto y que creó la japonesa y es capaz de detectar hasta una décima de grado en la dirección y cambia las fuerzas de gravedad al momento de rotar el auto desde 0.1 hasta 0.5g´s, rango menor a lo que el cuerpo humano es capaz de sentir. Reduce el ángulo de giro de la dirección en la entrada a una curva y el ritmo al cual se gira el volante haciendo que esos pequeños ajustes a mitad de una curva o inclusive esos leves giros que debemos dar al volante para mantener el auto en una línea recta en una superficie desigual y accidentada.

  Los últimos modelos Mazda llegaron con sistemas que denominaron Skyactiv-Vehicle Dymanics, los cuales engloban algunas tecnologías que afectan al motor, transmisión y chasis. Una de las claves que ha sido incorporada en los Mazda 3 2017 y Mazda 6 2017 es el G-Vectoring Control (GVC) que contribuye a mejorar la filosofía Jinba-Ittai, expresión japonesa que significa unión  y ésta sería entre el conductor y el vehículo. En la práctica este sistema ayuda a lograr un conducción más suave y menos agotadora, con mayor comodidad al volante. Este control de vectorial del par utiliza el motor para un mejor comportamiento del chasis. Lo consigue adaptando el par motor en función al movimiento de la dirección de modo que haya un control de las fuerzas G laterales y longitudinales que afectan a la carrocería.

  De una forma más sencilla, cuando el conductor comienza el giro el par motor se reduce ligeramente para que la inercia vaya hacia la parte delantera del vehículo. Durante el giro el sistema es capaz de ir detectando la dirección que se lleva para preparar el auto a terminar la curva de una manera óptima. Al final del giro el eje delantero tiene mayor adherencia para salir y las fuerzas se transfieren a la trasera mejorando la estabilidad.

  Esto conlleva a que el conductor tenga mayor confianza en el vehículo. Con este comportamiento nada intrusivo se consigue aumentar la tracción y mejorar el paso por curva. Como valor añadido, la respuesta de la dirección es más precisa y no hace falta realizar tantas correcciones. Mazda afirma que con el G-Vectoring Control hay más facilidades para mantener la trayectoria y por lo tanto que sea más eficaz. Esta precisión también ayuda a reducir la fatiga al volante. La marca afirma que aumenta el confort a bordo debido a que hay menos balanceo que afecte al cuerpo y cabeza de los pasajeros. También ayuda a dar confianza a la persona que se encuentra al volante, pues la sensación de control es mayor incluso sobre superficies con poca adherencia, como se muestra en el vídeo.

Los ingenieros de Mazda mencionan que las consecuencias de este sistema pueden ser notadas con mayor facilidad en caminos mojados o con nieve en donde el ya citado límite de adherencia llega más pronto.

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