El “Kaiser” heptacampeón

Siete veces campeón del mundo en la Fórmula 1 y considerado el dominador indiscutible de la especialidad de los últimos tiempos. En 1994 consiguió su primer título mundial, convirtiéndose a los veinticinco años en el más joven campeón de la categoría reina del automovilismo.

Con siete títulos mundiales, el piloto alemán Michael Schumacher es indiscutiblemente un personaje destacado de la industria del automovilismo. “No soy una leyenda, sólo un tipo con suerte, que ha estado donde ha tenido que estar en el momento oportuno”, refiere el “Kaiser”, como es apodado, o “Schumi” como también es conocido.

Rápido y ganador. Bastaría con estas dos palabras para definir a Michael Schumacher, considerado el mejor piloto de Fórmula-1 de la última década. Admirado por unos y odiado por otros, Michael Schumacher, ha marcado un antes y un después en su paso por Maranello. Ferrari ha vivido con él, la más larga y gloriosa etapa de victorias de su historia.

La escudería Ferrari, no podía haber elegido mejor: llegó en 1996 como bicampeón del mundo, con un contrato firmado hasta 1999, que en 1998 renovó hasta el 2001 y dos años más tarde en 2003, lo prolongó hasta 2006.

Michael nació en Hürt-Hermülheim (Alemania) el 3 de Enero de 1969. En la actualidad reside en Vufflens-le-Chateau, en Suiza, donde vive con su esposa Corinna y sus hijos. Hijo del propietario de una pista de karts, creció entre motores y condujo su primer kart a los 4 años de edad. El hecho de haber nacido en una familia con una gran pasión por las carreras (actualmente su hermano Ralf, corre también en la Fórmula 1) tuvo un peso determinante en el destino de Schumacher.

A los 4 años su progenitor le regaló un auto de pedales y, poco después, le acopló un pequeño y viejo motor. Schumacher practicó con aquel artefacto durante un tiempo, hasta que su padre le regaló un kart de verdad, con el que a los 15 años se proclamó campeón júnior de Alemania. Luego ganó otras competiciones, como los campeonatos de Alemania y Europa sénior en 1987. En 1988, con un monoplaza, fue campeón de la Fórmula Koning alemana. Los éxitos (ganó 10 de 11 carreras) lo apartaron de las aulas, y se empleó en el taller mecánico del concesionario Volkswagen de su ciudad natal. Aquel mismo año compitió en la Fórmula Ford 1.600, logrando el segundo puesto en el Campeonato de Europa y el sexto en el del Mundo.

En 1989 ascendió a la Fórmula 3. Aquellos buenos resultados le sirvieron de carta de presentación para entrar en Junior Team de Mercedes, escudería a la que representó en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos en 1990.

En 1991 debutó en la Fórmula 1, en el Gran Premio de Bélgica, con el permiso de Mercedes. Sólo disputó aquella carrera con el equipo irlandés, pues el director del aún flamante equipo Benetton, Flavio Briatore, con quien formaría un dúo excepcional, lo fichó para la escudería italiana, donde tuvo que vérselas con el tricampeón brasileño Nelson Piquet. El alemán llegó a superar al brasileño en algunos entrenamientos, pero la falta de experiencia le pasó factura en algunas carreras, consiguiendo sólo cuatro puntos en seis Grandes Premios.

La prematura muerte de Ayrton Senna le permitió concretar una serie impresionante de objetivos con mayor facilidad y rapidez, proclamándose dos veces campeón del mundo, tras apenas tres años desde su debut en la máxima categoría. En 1996 Schumacher hizo que la Ferrari recuperase la garra competitiva que transitoriamente había perdido: tres victorias en el año de su debut.

Pero los grandes éxitos llegarían más tarde. En 1997, contra todo pronóstico, el alemán llegó a liderar la clasificación por un punto antes de la última carrera en Jerez. Se contabilizaron cinco victorias, y tres segundos puestos. En 1998, a bordo del F300, el piloto alemán siguió cosechando triunfos para Ferrari, 6 victorias, 3 segundos puestos y 3 terceros.

La temporada de 1999, Schumacher tenía encarrilado el mundial, liderándolo frente a Hakkinen de McLaren, pero debido a un terrible accidente sufrido en Silverstone, perdió todas las posibilidades de conseguir el título.

En el 2000, y después de una temporada magnífica, Michael Schumacher escudado siempre por su nuevo compañero Rubens Barrichello y todo el equipo de mecánicos y técnicos, logra por fin, el tan esperado título mundial de pilotos, tercero de su carrera y el de constructores para Ferrari.

En el 2001, logró de nuevo el título para Ferrari con 179 puntos y su cuarto Campeonato del Mundo, estableciendo un nuevo récord de victorias en 53, que hasta entonces poseía Alain Prost con 51, consiguiendo la máxima puntuación lograda hasta entonces en un campeonato con 123 puntos, de nuevo con 9 victorias logradas y destacando a Ferrari como el mejor equipo del momento.

Lo que parecía imposible de superar al año siguiente, se mejoró. Durante 2002, Ferrari dominó de forma aplastante. Schumacher logró su 5to. Título Mundial, igualando el récord de Fangio, el piloto argentino que en la década de los 50, fue cinco veces campeón del mundo, con 144 puntos: 15 victorias sobre 17 carreras, con 9 dobletes. El 2003 fue para Schumacher y Ferrari, una temporada difícil, pero en el Gran Premio de Estados Unidos, que se correría en el circuito de Indianápolis, logró su Sexto Título Mundial, pasando automáticamente a la historia, como el Piloto de Fórmula-1 con más Campeonatos ganados hasta aquel momento, a lo largo de su carrera.

Con 93 puntos y 6 victorias en el 2003, Michael seguiría marcando récords y rompiendo estadísticas. 2004 se recordará como la temporada del dominio total e incontestable de Ferrari, con 8 dobletes a lo largo del año y 15 victorias de 18 pruebas disputadas (13 para Schumi y 2 para Barrichello). Kimi Raikkonen frenó una racha de 7 victorias consecutivas de Schumacher, aunque al alemán le bastó con el 2do puesto para alzarse con su séptimo título mundial. Como el automovilismo seguía siendo su gran pasión y su forma era excelente, decidió entregarse a fondo en su última temporada, con la intención de dar al equipo los máximos triunfos posibles.

De forma unánime, Michael Schumacher logró el reconocimiento internacional como Mejor Piloto de la Historia, una gesta sólo al alcance del “Barón Rojo” de la Fórmula 1.

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