La caja de cambio es el componente que transmite la potencia del motor, su funcionamiento está basado en una correcta lubricación. El aceite de cambio y el diferencial se encargan de evitar el contacto metal-metal entre los dientes de los piñones.

El aceite debe garantizar una película de alta resistencia y adherencia. Esta última cualidad es necesaria, para que el aceite no se separe de los piñones cuando giran por efecto de la fuerza centrífuga y también para evitar que el efecto de frotamiento que se produce entre los dientes, elimine el aceite que se encuentra entre ambos.

El grado de viscosidad es el factor que determina si un aceite resulta apropiado para ser utilizado en una caja de engranajes. La viscosidad influye en primer lugar, sobre la dureza del cambio en las cajas manuales. En algunos tipos de cajas y con determinados aceites resulta patente la diferencia de funcionamiento cuando el aceite está frío y cuando ha alcanzado la temperatura correcta. En frío el cambio se muestra duro y áspero, en tanto que en caliente tiene tacto de mantequilla. Es un caso típico de aceites monogrados que requieren un período de calentamiento. Un peligro de estos aceites es lo que se conoce como efecto surco o canal. Cuando un piñón gira en un baño de aceite, produce un surco en el aceite, de tal forma que los dientes que van entrando no recogen lubricante, si éste resulta demasiado viscoso y no retorna con rapidez a cubrir el surco. Por otro lado, la viscosidad no debe ser tan baja que afecte la capacidad de carga del aceite y la resistencia.

Muchas de las modernas cajas de cambio se anuncian con lubricación de por vida, es decir, que el fabricante considera que el aceite mantiene sus propiedades durante toda la vida útil del auto. Algunas marcas cifran la vida útil en torno a los 30 mil kilómetros y otras no lo especifican, sin embargo, aún en los modelos de cambio lubricado de por vida, no está de más proceder a un cambio cautelar de aceite en torno a los 150 mil kilómetros de utilización del auto, en los casos que se alcancen esos kilometrajes.

Debido a este loable empeño de los fabricantes por reducir los trabajos de mantenimiento de los vehículos, algunas cajas de cambio y diferenciales no cuentan con tapones para vaciar el aceite o para controlar el nivel. En estos casos, se dificulta la operación de recambio de aceite, aunque deba procederse a la sustitución por una causa accidental como rotura o perforación accidental del cárter. En cajas con esas características, el llenado y vaciado debe efectuarse por la salida de la transmisión, operación que complica el trabajo.

Pero la sustitución del aceite del cambio y diferencial se realiza con suma facilidad. Es necesario en primer lugar, colocar el auto perfectamente plano, bien sea sobre fosas para poder trabajar debajo de él. Normalmente, el tapón del nivel y el de llenado son el mismo y se encuentran en un lugar accesible, si no es así, entonces existe un tapón para llenar, dotado de una varilla para comprobar el nivel del aceite.

El nivel no tiene por qué variar, a diferencia del lubricante del motor que en parte se quema y qué también va acumulando productos derivados de la combustión. Sin embargo, ante la sospecha de una pérdida de aceite motivada por cualquier causa conviene revisarlo. Si está bajo, es imprescindible reparar la avería a causa de la cual se produjo la pérdida y rellenar posteriormente con el aceite adecuado hasta el nivel.

Para sustituir el aceite, es necesario incrementar su fluidez. Ello significa que el aceite debe estar caliente, porque frío el aceite del cambio es muy pastoso y se vacía mal. Por ello, antes de cambiar el aceite del cambio, conviene realizar unos kilómetros con el auto hasta que el aceite tome temperatura. En esas condiciones es posible que al aflojar el tapón del nivel rebose un poco de aceite, ya que aumenta su volumen con la temperatura y cuando se midió el nivel, el lubricante estaba frío. El aceite es muy contaminante, por lo que no se debe verter por alcantarillas ni vaciarlo en medio del campo. Se debe recoger y llevarlo a un lugar donde nos garanticen un uso responsable del mismo.

PASO A PASO

Rodar el auto para calentar el aceite a sustituir: Los aceites de cambio y diferencial son poco fluidos, característica que dificulta el vaciado, especialmente cuando el lubricante se encuentra frío. Unos pocos kilómetros bastan para que se caliente y fluya con más facilidad.

Aflojar tapones de llenado y vaciado del diferencial: En primer lugar se debe aflojar el tapón de llenado y a continuación el de vaciado. En el manual del fabricante especifica con claridad su posición. Hay que tener cuidado para no quemarse con el aceite.

Aflojar tapones de llenado y vaciado del cambio: La operación se debe realizar en el mismo orden que en el diferencial. Cuando el cambio y el diferencial van juntos, pueden compartir también lubricación. En ese caso, el libro de instrucciones señala los niveles a respetar.

Colocar tapones de vaciado al par recomendado: Después de dejar escurrir todo el aceite, se debe colocar primero el tapón de drenaje antes de proceder al llenado. Es importante ajustar los tapones siguiendo las instrucciones de par de apriete recomendado por el fabricante.

Rellenar con aceite adecuado hasta el nivel: No suele resultar cómodo llenar las cajas de cambio con aceite, por la pequeña dimensión del orificio. Un embudo pequeño facilita la operación. En aquéllos casos que estén dotados de varilla por otro lado para medir el nivel, déjela afuera para que salga el aire.

Colocar tapones superiores al par estipulado: Para finalizar la operación sólo resta cerrar los orificios de llenado. Al igual que con los tapones de drenaje, es importante respetar los pares de apriete indicados por el fabricante.

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