Fotografía: Candela

Las embarcaciones con hidroalas automatizadas revolucionan la navegación actual al elevar el casco sobre el agua. Reduce drásticamente la fricción, optimiza el consumo energético y permite una navegación eléctrica veloz, estable y eficiente.
Esta tecnología es fascinante porque aplica principios de la aviación al mundo marino. El gran problema de los barcos eléctricos siempre ha sido la resistencia del agua: mover un casco a través del mar consume muchísima energía, lo que agota las baterías rápido.
Cuando alcanza una velocidad determinada (generalmente entre 15 y 20 nudos), estas alas generan sustentación, elevando todo el casco por encima de las olas. Al no tocar el agua, la resistencia disminuye hasta en un 80%. Esto permite que un motor eléctrico pequeño rinda como uno de combustión masiva, logrando autonomías impensables hace una década.
A diferencia de los barcos antiguos, los modernos utilizan sensores que miden la altura del casco respecto al agua cientos de veces por segundo. Un ordenador ajusta el ángulo de las alas automáticamente para que, 30 incluso con oleaje picado, el barco se mantenga completamente plano, sin impacto contra las olas.
Ya existen modelos como el Candela P-12, que se está probando en ciuda des como Estocolmo. Es un autobús acuático que “vuela” sobre el mar, reduciendo el tiempo de trayecto a la mitad porque no tiene que frenar por el oleaje y gasta una fracción de la electricidad de un ferry convencional. Actualmente el sistema es impulsado de forma predictiva con IA, permitiendo escalar la tecnología a formatos de transporte masivo con capacidad para 150 pasajeros a velocidades de 38 nudos, superando la etapa de prototipos pequeños para convertirse en flotas comerciales de alto rendimiento.
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